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La Luz Ondulatoria de Huyghens

Publicado por Monica González

La idea de luz ondulatoria tiene mucho que ver con la noción  presentida de una onda mecánica y en especial, con la propagación de vibraciones en medios fluidos como el aire o el agua. Huyghens  al concebir la luz ondulatoria y la propagación de la luz en el vacío, asumió la existencia de un éter permeando el universo.

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Es importante tomar en cuenta que la idea de luz ondulatoria apareció en un contexto bastante diferente del actual. Con efecto, y a despecho de los trabajos de Boyle  y Bernouilli, la noción de materia constituida por partículas elementales a instalarse en el vacío (o en el vacío de Torricelli, solamente comenzó a ser considerada como verdadera desde los trabajos de Clausius, Maxwell y Boltzmann , presentando las bases para las teorías atómicas de la física actual.

Hasta la segunda mitad del siglo XIX, los medios asumidos como sede de los fenómenos ondulatorios, como el aire propagando el sonido y el agua a transportando momento (o movimiento), eran, por lo general, asumidos como fluidos continuos. Aún así la analogía macroscópica, debida a Huyghens (Imagen 1), aunque corpuscular en esencia, asume una continuidad absoluta e inherente a ese medio de propagación de impulso (esferas alineadas y en contacto íntimo).

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Imagen 1: La transmisión de una perturbación (onda), a través de un medio intermediario, se asemeja a una colisión entre bolas, que transmiten sucesivamente el movimiento. Adaptado de ilustración del Traité d’Óptique de Huyghens, apud Franco.

Rigurosamente hablando, y sin demérito alguno al trabajo de Huyghens, su teoría es incapaz de explicar la naturaleza íntima de las ondas mecánicas, como las conocemos hoy. ¿Qué decir de la luz ondulatoria?

Sabemos hoy que las moléculas no se chocan, en la acepción macroscópica del término. El choque entre partículas elementales, como átomos y moléculas, ocurren a distancia, por mas pequeña que sea esa distancia. Hasta los fenómenos ondulatorios bien conocidos exigen que “alguna” cosa se traslade de un corpúsculo hacia otro a distancia.

¿Qué sería esa alguna cosa sino el espíritu de la materia invocado por Newton? O sea, la onda mecánica clásica (por ejemplo, la onda sonora o la onda acuática) existe si, pero solamente si, las partículas que vibran emitiesen alguna cosa capaz de hacer sensibles las partículas vecinas, así como si sufriesen una retroacción.

Aún en la Imagen 1 (arriba) eso debe estar ocurriendo a nivel elementar (y no sólo entre las esferas, pero también en el interior de ellas, entre sus partículas constitutivas).

Luego, la dualidad es inherente a las ondas mecánicas clásicas, habiendo un fenómeno ondulatorio, observable macroscópicamente, acoplado a la emisión de una entidad perteneciente a microcosmos, probablemente inmaterial en esencia y del mismo tipo de aquella que responde por la génesis de los campos gravitacional, eléctrico y magnético. Pero… ¿y la luz?

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